REINO UNIDO YA PUEDE RECETAR MEDICAMENTOS CON CANNABIS

Desde el 1 de Noviembre, por primera vez en el Reino Unido, los médicos pueden prescribir legalmente productos de cannabis a pacientes.

La reclasificación del cannabis supone una verdadera revolución para la sanidad. Los médicos especializados en el hospital, (no los médicos de cabecera) están autorizados para prescribir cannabis medicinal a un pequeño número de pacientes en ciertos casos graves, donde otros tratamientos médicos han fracasado.

 Sajid Javid, Secretario de Estado.

Sajid Javid, Secretario de Estado.

El nombramiento de Sajid Javid como Secretario de Estado en abril parece haber generado un cambio. Javid escuchó las preocupaciones de los padres de niños con enfermedades como la epilepsia grave y a la vez que pedía una revisión urgente de la clasificación los medicamentos a base de cannabis, según el gobierno del Reino Unido. Las autoridades sanitarias ahora asesorarán a los médicos especialistas responsables de recetar productos de cannabis.

La decisión de regular el cannabis terapéutico se produce después de una protesta popular en contra del estatus ilegal de estos tratamientos, a pesar de los demostrados beneficios para las personas con epilepsia, dolor crónico,  esclerosis múltiple o pacientes con cáncer sometidos a quimioterapia entre otras dolencias.

Estas protestas que han persuadido al gobierno para permitir el cannabis de uso médico en ciertas circunstancias, a pesar de su clasificación como droga de clase B según la ley de uso indebido de drogas, proviene de los pasos de dos niños pequeños: Billy Caldwell y Alfie Dingley. Ambos menores sufren extrañas formas de epilepsia que han conseguido reducir significativamente su calidad de vida.    

Cuando Billy y Alfie recibieron tratamientos médicos con aceite de cannabis, que no estaban disponibles legalemente en Reino Unido, ambos mostraron notables mejores, incluida una reducción drástica en la cantidad de convulsiones que experimentaban por día.  Sin embargo, cuando a la madre de Billy, Charlotte, le confiscaron el aceite de cannabis medicinal que había traído de Canadá en el aeropuerto de Heathrow, un grupo de parlamentarios decidió abordar las ‘extrañas y crueles’ leyes sobre el medicamento, que impedían que los pacientes pudieran hacer uso de él.

 Billy Caldwell, paciente de epilepsia, junto a su madre.

Billy Caldwell, paciente de epilepsia, junto a su madre.

Si bien ambos niños recibieron licencias especiales para el uso del cannabis medicinal antes de la entrada en vigor de la nueva reglamentación, gracias a ellos, el camino ha sido allanado para que otros puedan tener acceso legal al tratamiento.

El cannabis medicinal, no debe confundirse con el aceite con CBD o cannabidiol, también un principio activo extraido de la planta del Cannabis Sativa L, que ya es legal y lo ha sido durante algún tiempo en Reino Unido. El aceite de CBD o cannabidiol, que está disponible en las tiendas de High Street y Lloyds Pharmacy en Reino Unido, se diferencia del cannabis medicinal porque carece de la sustancia psicoactiva THC.

Ambos productos contienen CBD (cannabidiol), en mayor o menor medida, un compuesto que se sabe igualmente que tiene numerosos beneficios para la salud. Pero el aceite de cannabidiol (CBD) principalmente se deriva de la planta del cáñamo industrial y no contiene THC. Esto se debe a que las variedades de cannabis sativa L empleadas para su obtención, son todas ellas de cañamo industrial certificadas por la UE (legales), y no conienen Delta 9 Tetrahidrocannabinol (THC).

Esta es la razón por la que el cannabis medicinal lleva más tiempo en ser aceptado en la legislaciones, en este caso la del Reino Unido que el aceite de CBD o cannabidiol, debido a que el el THC es un principio activo fiscalizado por los convenios internacionales, concretamente el de 1971.

Como es lógico, el cannabis medicinal estará muy regulado y solo se ofrecerá a quienes realmente lo necesiten a través de una licencia especial. Esta reclasificación sin embargo, supone un importante paso adelante para acabar con el sufrimiento innecesario de quienes realmente podrían beneficiarse del tratamiento.