LAS REDADAS POLICIALES A CONSUMIDORES DE CANNABIS MATAN A MÁS GENTE QUE LA PROPIA SUSTANCIA

Según los datos recopilados por el New York Times, 20 de las mortales incursiones policiales a causa de las drogas durante los últimos seis años estaban relacionadas con el consumo de cannabis, una sustancia ya legalizada de algún modo en la mayoría de territorios del país. Estos datos suponen que 20 personas murieron por tener algún tipo de relación sospechosa con el cannabis, más muertes de las que la propia droga produce.

La lista de víctimas mortales incluye a vendedores ambulantes y personas que vendieron ocasionalmente a algún amigo o conocido, así como personas sospechosas de traficar con drogas más peligrosas como el crack o la metanfetamina, pero que posteriormente se demostró que sólo tenían marihuana. También incluye a cuatro policías que fueron asesinados durante las redadas, intencionalmente o no.
Al menos tres sospechosos que murieron poseían menos de 5 gramos en el momento de la incursión.

Las incursiones policiales mortales son un recordatorio de que una actividad que es legal y celebrada en algunos estados en los que está legalizado el cannabis de uso medicinal o recreativo, puede ser una actividad con riesgo de perder la vida en otros.  

Jason Westcott, asesinado por la policía en Mayo de 2014.

Jason Westcott, asesinado por la policía en Mayo de 2014.

Jason Westcott, de 29 años de edad, de Tampa, fue tiroteado y asesinado por la policía que asaltó su casa y le observó con un arma de fuego. Westcott nunca disparó su arma. La policía tan solo descubrió un total de 2 gramos de marihuana en su residencia.

Trevon Cole de Las Vegas, que fue blanco de una incursión después de que oficiales encubiertos le compraran 1,8 onzas de su cannabis. Cole estaba desarmado y fue asesinado por un oficial mientras trataba de tirar la marihuana por un inodoro. Tras el suceso, su familia recibió 1,7 millones de dólares de la policía.

Levonia Riggins, también de Tampa, fue objeto de una incursión después de que agentes encubiertos compraran su marihuana en tres ocasiones. Riggins estaba en la cama en el momento de la redada. No respondió a las demandas de los oficiales, y cuando los oficiales se acercaron a él, Riggins hizo un movimiento rápido. Le dispararon y murió. Nunca se encontró ningún arma de fuego y tan solo una pequeña cantidad de marihuana.

La marihuana en sí no es una sustancia mortal. Según la DEA, nunca se ha registrado una muerte por sobredosis de marihuana. Las incursiones mortales hacia traficantes sospechosos de tenencia o tráfico de marihuana subrayan cómo la fiscalización de las drogas puede convertirse en una mayor amenaza para la vida y la seguridad que el uso de drogas en sí.

Los datos del Times muestran que las drogas son el principal motor de las redadas SWAT que se convierten en mortales. Entre las 85 incursiones fatales ocurridas desde 2010, 61 de ellas, el 70%, fueron iniciadas bajo sospecha de algún tipo de relación con drogas.

El equipo SWAT de hoy en día se originó en Los Ángeles a finales de la década de 1960 como una forma de tratar con pistoleros dirigidos a policías o civiles. Hoy en día, la situación ha cambiado y los equipos de SWAT se utilizan principalmente para trabajos de rutina, especialmente relacionados con drogas.

La ACLU (Unión Estadounidense por las Libertades Civiles), es una organización sin ánimo de lucro, cuyo objetivo es defender y preservar los derechos individuales y las libertades garantizadas a cada persona en el país.
En 2014, la entidad elaboró un estudio que mostraba que tan solo un 7% de las operaciones de los SWAT involucraban a rehenes, barricadas o escenarios con tiradores activos, mientras que el 80% se dedicaban a labores de búsqueda de drogas.

Los defensores del uso de estas tácticas aseguran que son necesarias para proteger la seguridad del agente. “Las personas con las que tratamos son peligrosas” afirmaba un comandante de los SWAT de Arkansas al New York Times. “Si tienes una casa con drogadictos al lado, probablemente no haya ninguna acción exagerada por parte de la policía”.

 

FUENTE: 'The Washington Post'.