La lucha de los Clubes Sociales de Cannabis en Reino Unido

Durante los últimos meses, el Reino Unido ha experimentado una gran turbulencia social, económica y política como el referéndum del Brexit y un cambio de primer ministro. Después de la salida de David Cameron del número 10 de Downing Street, la ex ministra del interior Theresa May está ahora al frente del gobierno y su aversión hacia el cannabis es conocida en todos los círculos de activistas.

 

 

La escena del cannabis en el Reino Unido está llena de potencial, pero el cambio hacia la legalización es lento. Hay millones de usuarios de cannabis en todo el país y una fuerte red de activistas, organizados en asociaciones de cannabis y clubes sociales que se ha desarrollado con el tiempo. Sin embargo, las leyes siguen siendo duras, las actitudes sociales conservadoras persisten y el progreso es inconsistente.

Actualmente la marihuana en Inglaterra es una droga de Clase B, lo que supone que las penas por posesión pueden acarrear multas indefinidas y prisión de hasta cinco años. Mientras que es legal comprar y tener semillas de cannabis de cualquier tipo, la ley impide germinar y cultivar semillas de cannabis sin una licencia correspondiente.

En las calles de Londres, en el mercado negro, la marihuana tiene un precio de 18 euros el gramo en la zona norte de la ciudad. Las opciones en este mercado están limitadas a tener contactos para obtener un precio más asequible a una calidad adecuada. Existen en Londres algunas cafeterías secretas, pero el consumidor habitual no sabe dónde están y sus precios son prohibitivos.

Para los usuarios de cannabis medicinal la situación es aún peor. La única forma legal de THC medicinal es ‘Sativex’, un spray sublingual producido en Reino Unido por GW Pharmaceuticals. La empresa posee la única licencia existente de la nación para producir cannabis con alto contenido de THC. Sólo está disponible para un par de condiciones médicas en todo el país: la esclerosis múltiple y ciertos tipos de cáncer.

 
Greg de Hoed, presidente de la asociación UKCSC.

Greg de Hoed, presidente de la asociación UKCSC.

 

En Reino Unido existen unos 80 Clubes sociales y Asociaciones de Cannabis registrados. Una de ellas se llama Volteface (en francés significa un cambio de actitud). Con oficinas en el barrio de Fitzrovia, la asociación trata de actuar como un grupo de presión imparcial y un medio de comunicación a través de su web, ajeno a los partidos políticos existentes, con el objetivo de conseguir un cambio de actitud frente a la política del cannabis en el Reino Unido.

A través de la publicación del trabajo de diferentes y destacados grupos de activistas como el Club Social de Cannabis de Reino Unido (UKCSC) y la Alianza de Pacientes Unidos (UPA), así como redactando documentos públicos de política y recomendando cambios en la legislación actual, Volteface ayuda a lograr el cambio en una amplia opinión pública, situando el debate en la gente.

"En esta etapa, creemos que la marea global hacia la legalización del cannabis es imparable”- afirma Calum Armstrong, miembro de Volteface. “El cambio político hacia la derecha que estamos viendo actualmente simplemente aumenta nuestra motivación para luchar".

Tras cinco años de funcionamiento El movimiento del Club Social de Cannabis de Reino Unido, celebró su primera reunión general anual a principios de noviembre.

Greg de Hoedt, presidente de la asociación y enfermo de Crohn, ha pasado la última media década moviéndose por todo el país ayudando a los clubes sociales de cannabis a salir a la superficie, una actividad que ha realizado sin recibir ningún tipo de remuneración.

 
El cambio político hacia la derecha que estamos viendo actualmente simplemente aumenta nuestra motivación para luchar.
— Calum Armstrong, miembro de Volteface.
 

UKCSC es un grupo de presión que entabla un diálogo con los políticos locales y nacionales, los Comisarios de Delitos de Policía y otras figuras de autoridad e influencia, para que puedan ser informados sobre lo que la gente local reclama y para presionar a los departamentos gubernamentales que influyen en la reforma de la política de drogas.

Promueven un activismo pacífico dirigido a los medios de comunicación y la opinión pública, con el fin de estimular el debate sobre la necesidad de poner fin a la prohibición y la criminalización de los consumidores de cannabis.

La organización ha establecido un código de buenas prácticas y de funcionamiento para los distintos clubes sociales de cannabis del país, aunándolos de algún modo. Aquellos que siguen estas pautas, parecen estar más desarrollados. Estos clubes suelen suministrar cannabis, comestibles y medicamentos a sus miembros a través de colectivos de productores locales afiliados.

Recientemente registrado como una empresa sin ánimo de lucro, el siguiente paso del UKCSC es definir una cuota por miembro afiliado. Además de los costes de funcionamiento esenciales para los clubes, estas cuotas se destinarán a un fondo legal para los cultivadores personales y para establecer la defensa de los pacientes perseguidos por cultivar.

En Brighton, la escena es mucho más relajada. Brighton es una ciudad profundamente progresista y liberal, y el consumo de cannabis es notablemente abierto y generalizado. La policía le da una baja prioridad a la persecución del cannabis, y la aceptación de la marihuana por parte de la sociedad es excepcionalmente alta.

Clark French, fundador de United Patients Alliance.

Clark French, fundador de United Patients Alliance.

Brighton Cannabis Club es una de las comunidades más activas y desarrolladas hoy. La ciudad es también el hogar del activista de cannabis Clark French, fundador de la asociación cannábica, United Patients Alliance (UPA), que recientemente apareció en el galardonado documental “Grassroots: The Cannabis Revolution”.

Según French, "La mayoría de los pacientes encuentran increíblemente difícil adquirir cannabis medicinal de calidad a precios razonables”. Muchos pacientes deciden que la mejor opción es cultivar su propia marihuana”.

Como el derecho a cultivar es un tema controvertido, la United Patients Alliance ha presionado para que el tema sea incluido en un reciente documento político que insta al gobierno a repensar su política de drogas.

La escena cannábica en Reino Unido se está desarrollando rápidamente, pero existen grandes incoherencias y contradicciones legales en todo el país. Los usuarios de cannabis medicinal y recreativo siguen sufriendo por igual bajo la ley, sin embargo, cuanto más apoyo tiene el movimiento, más rápido puede crecer.

 
La mayoría de los pacientes encuentran increíblemente difícil adquirir cannabis medicinal de calidad a precios razonables.
— Clark French, fundador de United Patients Alliance (UPA).
 

Según afirmaba un estudio del instituto neoliberal Adam Smith Institute, publicado en noviembre: "El Gobierno tiene que reconocer que legalizar el cannabis es la única solución real para afrontar los problemas de crimen y adicción a los que se enfrenta el país. Hay que modernizarse y legalizar".

La idea, cuenta con el apoyo de políticos de todos los partidos, algunos tan importantes como el ex vice primer ministro Nick Clegg o la ex secretaria de estado Jacqui Smith.

Fuente: Dope Magazine.