Los retrasos en la ley del cannabis de Uruguay dejan la puerta abierta al narcotráfico

Tres años después de que Uruguay se convirtiera en el primer país de Sudamérica en regular el acceso al cannabis en todo su territorio, siete de cada diez consumidores de marihuana siguen abasteciéndose en el mercado ilegal. El atraso en la ejecución de la ley de legalización ha dejado abiertas las puertas al narcotráfico y todo parece indicar que la venta de cannabis continuará siendo un negocio rentable, por un tiempo.

 

El inicio de la venta legal en farmacias, bajo supervisión del estado, estaba previsto para julio de 2016. Sin embargo, la falta de actitud de los pequeños empresarios y otros imprevistos en la implementación llevaron al gobierno centro-izquierdista de Tabaré Vázquez a postergarlo hasta una fecha imprecisa en 2017.

José Mujica, el ahora ex presidente de Uruguay, sorprendió al mundo en el año 2012 con una iniciativa de regulación del mercado del cannabis con tres objetivos claros: arrebatar a las organizaciones criminales un negocio que les reportaba entre 30 y 40 millones de dólares anuales, alejar a los consumidores regulares de los puntos de venta directa ilegales al consumidor y poner a disposición de los usuarios un cannabis de calidad sin sustancias nocivas para su salud a través de la venta en farmacias.

 

José Mujica, ex presidente de Uruguay y precursor de la legalización del cannabis en el país.  

José Mujica, ex presidente de Uruguay y precursor de la legalización del cannabis en el país.

 

A pesar de los inconvenientes, una parte relevante de la producción y consumo de marihuana está en marcha. Los consumidores frecuentes o crónicos ya tienen acceso a la planta mediante el autocultivo o los clubes sociales de cannabis o clubes de membresía donde acceden cómodamente a la mercancía a unos precios inferiores a los del mercado negro. El único requisito para poder adquirir cannabis de forma legal es ser ciudadano o residente de Uruguay, lo que impide el turismo cannábico.

 

El mercado de marihuana en Uruguay

En 2013 el ministro del Interior Eduardo Bonomi, por aquel entonces miembro del gabinete de gobierno de Mujica, afirmó que la venta de marihuana en el mercado negro, generaba unos ingresos al crimen organizado de entre 30 y 40 millones de dólares anuales.
En julio de 2012, el entonces ministro de Defensa, Eluterio Fernández Huidobro, había elevado la cifra a casi el doble al asegurar que el tráfico de marihuana representaba unos 745 millones anuales.
El dato ofrecido por Bonomi, se ha convertido en el punto de referencia de los analistas.

No existen por tanto datos oficiales que arrojen luz sobre cuanto cannabis se importa y vende anualmente de manera ilegal en Uruguay. Diferentes fuentes sitúan la cantidad entre las 20 y las 40 toneladas.

Según el diputado Sebastián Sabini, uno de los coautores de la Ley 19.172 de diciembre de 2012, el récord de incautación de marihuana en 2011, de casi 2 toneladas, lo que representaría el 5% de la demanda total anual en caso de que fueran 40 toneladas.

En 2015 se batió nuevamente la marca de cannabis incautado con 2,5 toneladas y en 2016 se dirigía hacia un nuevo pico, rebasando las 2,5 toneladas en los primeros seis meses del año, según información del Ministerio del Interior.

 

Sebastián Sabini, diputado del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros e impulsor de la ley de regulación del cannabis en Uruguay.  

Sebastián Sabini, diputado del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros e impulsor de la ley de regulación del cannabis en Uruguay.

 

Los consumidores y los precios

Las versiones sobre la cantidad de consumidores uruguayos de marihuana son múltiples, situándolos entre 135.000 y 200.000, en un país con 3.300.000 habitantes.

El 17 de septiembre de 2016, la Junta Nacional de Drogas divulgaba la Sexta Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas que calculaba 161.000 usuarios de cannabis incluyendo habituales y esporádicos.

El informe incluye por primera vez un capítulo dedicado a analizar el mercado de la marihuana actual y la nueva regulación vigente desde diciembre de 2013. Ahí se indica que el 66% de los usuarios, sigue accediendo a la sustancia a través del comercio ilegal. Este es de mala calidad y está repleto de fertilizantes químicos.

Los comunicados de prensa del Ministerio del Interior y su Dirección General de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas son ambiguos y carecen de una información uniforme y precisa. En ellos se estima que el valor comercial del cannabis en el mercado va desde un dólar el gramo hasta 1.000 dólares la tonelada pasando por 200 dólares por kilo, que equivaldría a 0,4 dólares el gramo.

Con la ley, los que más se han visto beneficiados han sido los 5.000 autocultivadores y el millar de miembros de clubes sociales de cannabis registrados ante el Instituto de Regulación del Cannabis (IRCCA), la entidad estatal supervisora, creada por la Ley 19.172.

"Con menos de 33 dólares puedes tener tu propia producción en casa. Un paquete de tres semillas te sale en 680 pesos, unos 22 euros. Y estamos hablando de que cada planta cultivada puede dar 30, 40, 50 ó 70 gramos", dijo en entrevista Marcelo Cabrera, un pequeño empresario dedicado a la venta de productos canábicos en Montevideo. En los clubes sociales de cannabis, las cuotas mensuales por la membresía están entre 300 y 600 pesos (10 y 20 euros mensuales), con acceso variable, pero generalmente limitado a 50 gramos mensuales.


Los parámetros en el mercado no los establecerán más el narcotráfico, las empresas transnacionales o los empresarios. Lo va a hacer el Estado en función de un criterio sanitario y de acceso a la sustancia y de una política de regulación de drogas.
— Sebastián Sabini, diputado del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros

 

La puerta abierta al narcotráfico

Según expertos y fuentes oficiales aún llevará tiempo acabar con el tráfico de marihuana. "Teniendo un mercado de 55.000 consumidores habituales, que consumen el 80% de la marihuana en el país, donde tan solo un 10 % (los 6.000 registrados ante el IRCCA ) consume en el mercado legal, la consecuencia es que el resto compra en el mercado negro. Sigue existiendo el narcotráfico y la marihuana es todavía un negocio rentable", afirmó en entrevista Marcos Baudeán, un académico de la Universidad ORT de Montevideo, que forma parte de la asociación cannábica dedicada al estudio de la planta: Monitor Cannabis Uruguay.

La gran esperanza para terminar con el narcotráfico está puesta en el tardío mecanismo de venta en farmacias.
"No todos los consumidores cultivan en su casa, no todos pueden participar en un club social de cannabis y recoger su dotación mensual. El fuerte va a estar en las farmacias y es ahí cuando el Estado va a empezar a competir con el mercado negro", dijo en entrevista Daniel Collazo, autor de ‘Uruguay se Planta’, un libro de introducción al autocultivo.

El IRCCA fijó en 1,08 euros el precio de un gramo de marihuana para la venta en las farmacias, entidades que pagarán 0,8 euros a los productores supervisados por el Estado permitiendo así un margen de ganancia del 30 %. La cantidad ha sido cuestionada porque no parece tener en cuenta los gastos en que incurrirán los empresarios, obligados a cumplir con estrictas medidas de seguridad el transporte y almacenamiento, que se suman a los costes de producción.        

Las autoridades uruguayas argumentan que la calidad del cannabis, la disponibilidad de dos kilos en cada punto de venta, la legalidad y la seguridad en el proceso de compra tirarán el precio del mercado negro hacia abajo, eliminando los incentivos del negocio ilegal.

Funcionarios del IRCAA han informado de que la marihuana que ofertarán las farmacias será de una misma variedad y genética. La producción fue concesionada en 2015 por el Estado a dos empresas de capitales nacionales y extranjeros llamadas Symbiosis e Iccorp, que en junio levantaron la primera cosecha de dos toneladas por compañía, la cantidad determinada oficialmente para la primera ronda de distribución.

El hecho de que el cannabis de las farmacias provenga de una sola cepa, apuntó Sabini, permitirá la trazabilidad de la sustancia y facilitará el combate al tráfico ilegal, porque los mecanismos de control están fijados por el IRCCA.

"Los parámetros en el mercado no los establecerán más el narcotráfico, las empresas transnacionales o los empresarios. Lo va a hacer el Estado en función de un criterio sanitario y de acceso a la sustancia y de una política de regulación de drogas", afirmó Sabini en una entrevista.

 

El retraso en la implementación de la ley

Una de las razones del retraso de la venta en farmacias se debe al temor de los empresarios de ser objeto de ataques de individuos o grupos delictivos organizados.

"Está bien la ley, ¿pero todo lo hemos hecho solo por combatir al narcotráfico? Si es para eso, creo que están bien el autocultivo y los clubes sociales de cannabis, pero el tercero está exponiendo a un sector que es atendido en un 90% por mujeres", afirmó a en entrevista Alejandro Antalif, vicepresidente del Centro de Farmacias de Uruguay, quien cuestiona además la idea de que la comercialización de cannabis resulte lucrativa con los precios fijados oficialmente y obligando al registro de usuarios ante el IRCCA.

El presidente de la JND, Juan Andrés Roballo, ha dicho que unos 50 establecimientos se registraron entre marzo y mayo de 2016 para vender marihuana y que están en las capitales de los 19 departamentos o jurisdicciones de la geografía política uruguaya. La cobertura regional es importante para garantizar el acceso a los consumidores distribuidos en todo el país, y cerrar espacios al mercado negro.

"La política prohibicionista sobre el consumo de drogas en el mundo ha fracasado como sucedió con la ley seca en Estados Unidos", dijo el actual presidente de la República, el oncólogo y activista contra el tabaco, Tabaré Vázquez.
El 30 de octubre de 2015 el mandatario definió su posición al afirmar que la Ley 19.172 es un instrumento para combatir el narcotráfico. Vázquez no ha detenido el proceso administrativo de la legislación, aunque avance lentamente.

 

Tabare Vázquez, actual presidente de Uruguay.  

Tabare Vázquez, actual presidente de Uruguay.

 

Uruguay tiene razones para el optimismo, pese a los retrasos. Baudeán calcula que la venta en farmacias ampliará la cobertura legal a 25% de los 55.000 consumidores habituales, contra el actual 10% que cubren los 6.000 autocultivadores y miembros de clubes sociales de cannabis.

"El problema que tenemos en Uruguay es que la ley 19.172 se pensó en 2012 y se escribió en 2013, cuando el problema de las disputas entre narcos estaba comenzando a ser notorio. Tres años después, la evolución del mercado ilícito y las disputas entre narcotraficantes han seguido su curso, porque sigue habiendo una demanda de marihuana y han aumentado las incautaciones. El mercado negro está muy activo porque está satisfaciendo una demanda", explicó Baudean. 

 


La política prohibicionista sobre el consumo de drogas en el mundo ha fracasado como sucedió con la ley seca en Estados Unidos.
— Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay

 

La fórmula uruguaya está todavía por probar su total efectividad, pero los avances en la implementación podrían allanar el camino hacia nuevos escenarios.

"Cuando el usuario vaya ganando terreno con el autocultivo o la compra en las farmacias, esto dejará de ser negocio", consideró Juan Baz, de la asociación cannábica: Asociación de Estudios sobre Cannabis del Uruguay. "Ya se sabe que los que están vendiendo marihuana ilegalmente vendieron menos que en 2015. Esto ya empezó y va por etapas. Desde hace tres años hemos venido dando pasos y el tema es no darlos hacia atrás".

 

Fuente: Insightcrime.org