Luces LED: energía de crecimiento sostenible para la industria del cannabis

  • La expansión de la industria de la marihuana en Estados Unidos ha generado algunos incidentes en el servicio eléctrico debido al alto consumo de energía que requiere.

  • Aunque las nuevas luces LED son más caras en principio, el hecho de que requieran menos electricidad significa que son capaces de ahorrar mucho dinero a largo plazo.


Con el cultivo de cannabis preparado para convertirse en un gran negocio en algunas partes de Estados Unidos, las compañías eléctricas y los funcionarios del gobierno esperan que sea una industria verde no contaminante. A medida que el cannabis se ha ido legitimando en Estados Unidos, las empresas eléctricas han luchado para hacer frente a las demandas energéticas intensivas que requiere este negocio, debido a la proliferación de compañías del sector.

Además de incidentes como transformadores averiados y apagones en los servicios públicos de algunos lugares, el ascenso de la industria del Cannabis también ha planteado preocupaciones medioambientales en cuanto al aire limpio en diferentes áreas del país donde los combustibles fósiles siguen siendo la principal fuente de energía eléctrica.

En Denver, hogar de una de las industrias de cannabis más grandes y más avanzadas, la demanda de energía y agua ha llegado a ser lo suficientemente alta como para que el Departamento de Salud Ambiental de la ciudad llegara a convocar un grupo de trabajo para desarrollar recomendaciones que ayudaran a que los negocios fueran más sostenibles.

Las empresas de servicios públicos en otros lugares han sentido el impacto energético de las leyes liberalizadas sobre la marihuana. Por ejemplo, Pacific Power, con sede en Portland, Oregón, localizó algunos apagones de la vecindad relacionados con varios residentes que estaban aprovechando las leyes estatales permitiendo hasta cuatro plantas de marihuana por hogar para uso personal.

Con el fin de paliar estos problemas y reducir el consumo, Rodger Rutter, ha desarrollado junto a su empresa un sistema de crecimiento sostenible, que permite un enorme ahorro de energía, a través de perfeccionadas técnicas de cultivo con luces de LED. "Queríamos encontrar una manera de ahorrar energía, eso era importante para nosotros", explicaba Rutter en una entrevista para The New York Times. El empresario, piloto de línea aérea jubilado, comenzó en el negocio del cultivo de interiores creando la compañía Evergrow Northwest, cuando la marihuana recreativa se legalizó en Washingtonen 2012.

 Tradicionalmente, los productores de interior, quienes antiguamente sacaban adelante sus cosechas en sótanos, garajes o almacenes sombríos, utilizaban luces calientes de sodio de alta intensidad para sus plantaciones. Cuando se incluyeron el aire acondicionado y la ventilación en el modelo de cultivo, la energía utilizada para hacer crecer una sola planta de marihuana era equivalente, aproximadamente, a la que usarían siete neveras conectadas al mismo tiempo.

 
Queríamos encontrar una manera de ahorrar energía, eso era importante para nosotros.
— Rodger Rutter, Evergrow Northwest.
 
Parte del equipo de Evergrow. Foto: www.evergrownw.com

Parte del equipo de Evergrow. Foto: www.evergrownw.com

Aunque las nuevas luces LED son más caras en principio, pudiendo  llegar a costar 1.600 dólares cada una, en comparación con los 350 dólares de las luces tradicionales, el hecho de que necesite menos electricidad hace que puedan ahorrar una cantidad significativa de dinero a largo plazo. No se trata sólo de que las luces LED requieran de mucha menos energía, sino que funcionan de una manera más fresca, requiriendo menos aire acondicionado. "Es un efecto de bola de nieve" "Simplemente no absorben tanta energía." comentaba Rutter.

Estos nuevos LEDS, son capaces de modificar la intensidad y el color de la luz que las plantas necesitan para prosperar a medida que crecen, adaptándose a sus necesidades de nivel de exposición,  llegando a imitar incluso la temperatura de las estaciones del año, sin desperdiciar energía en ningún momento.

Muchos de los cultivadores, entre los cuales hay un gran número con experiencia en operaciones ilícitas, a menudo han rechazado el uso de los LEDS, prefiriendo seguir sus propios métodos probados y poco experimentales. Algunos argumentan esta posición basándose en sus anteriores experiencias con las primeras versiones  de los LED, los cuales no funcionan tan bien como las lámparas de sodio o de halogenuros metálicos de alta presión, especialmente cuando las plantas comienzan a producir flores.

En Evergrow, a pesar de que la empresa cultiva la mayor parte de sus plantas con LEDS, se mantiene un espacio, conocido como la sala de succión de energía, iluminado por luces de sodio de alta presión a modo de experimento. Las plantas en esa habitación, a 88 grados de temperatura, producen un poco más de flores pero con algo menos de calidad. "Se necesita mucha energía para mantener esta habitación funcionando", afirma Rutter, quien estima que la sala de succión de energía representa más de la mitad de su factura de electricidad mensual de aproximadamente 5.000 dólares.

Sin embargo, a medida que las empresas de iluminación hortícola como Heliospectra y P. L. Light Systems han centrado su atención en el mercado del cannabis con LEDS más sofisticados, el interés en este modelo de cultivo sostenible ha aumentado. La empresa de la iluminación Lightning Science, fabricante de las luces que Evergrow utiliza, dobló las ventas de esa línea de producto este año, según anunciaba recientemente la compañía.

 
Las plantas de cannabis creciendo bajo los leds de Evergrow. Fotografía de Ian C. Bates para The New York Times.

Las plantas de cannabis creciendo bajo los leds de Evergrow. Fotografía de Ian C. Bates para The New York Times.

 

Tras retirarse como piloto de Frontier Airlines, para el Sr. Rutter, de 62 años, el nuevo negocio era una forma de mantenerse ocupado. Dijo que había fumado marihuana en la universidad, pero que desde hacía mucho tiempo había renunciado a ella. El Sr. Rutter fundó Evergrow con su hijo de 26 años, Adam, quien empezó a cultivar plantas en su casa cuando era adolescente. Aunque nunca llegó a aprobar el consumo de marihuana por parte de Adam, Rutter supo valorar el talento horticultor de su hijo.

"Realmente tenía pasión por ello", dijo Rutter. "Vi que era algo en lo que era bueno”. “Durante un tiempo fue incómodo, pero luego vino esto”. Ahora que el cultivo de cannabis es legal, el estigma se ha disipado y las ventas de la compañía siguen aumentando. Hasta octubre, la compañía reportó  513.880 dólares en ventas este año, más del doble de lo que vendió en todo 2015.

Fuente: The New York Times