¿Por qué Donald Trump no se opondrá a la legalización de la marihuana en Estados Unidos?

  •  Las encuestas han encontrado que el apoyo público a la marihuana medicinal es de casi el 90% de la población del país.

  • El negocio de la marihuana vale miles de millones de dólares actualmente y la perspectiva es que este valor vaya a continuar aumentando.

  • Emprender una guerra para paralizar la legalización costaría demasiado dinero y esfuerzo.

 

Donald Trump nombraba recientemente a algunos miembros de su gabinete que se habían declarado abiertamente en contra de la legalización de la marihuana. Estos hechos provocaron que comenzara a existir un miedo a que el gobierno tratara de revertir la nueva legislación estatal a favor del cannabis.

Sin embargo, pese a que existen razones para que los vendedores de marihuana recreativa en estados como Colorado o Washington, estén algo nerviosos, una postura anti marihuana por parte del gobierno es algo altamente improbable. Los expertos aseguran que tratar de paralizar la legalización en este momento, sólo acarrearía serios obstáculos económicos y políticos para el gobierno.

“Sin duda se ha llegado muy lejos”,  asegura Sam Kamin, experto en derecho de la marihuana en la Universidad de Denver. “Deshacer todo lo que se ha conseguido, implicaría un alto coste”. Otros son aún más escépticos. Mike Vitello, experto en derecho de la marihuana en la Universidad del Pacífico, dice: “Es similar a la inmigración ilegal: Por mucho que lo diga, no se puede construir un muro lo suficientemente alto para pararla”.

 
Donald Trump junto a John Kelly, nuevo encargado del Departamento de Seguridad Nacional.

Donald Trump junto a John Kelly, nuevo encargado del Departamento de Seguridad Nacional.

 

Pero ¿cuáles son las razones por las que sería difícil detener la legalización que los estados han comenzado a construir?

Para empezar, emprender una guerra contra la marihuana sería ir en contra de gran parte del electorado. En noviembre, los votantes de ocho estados, decidieron legalizar la hierba ya fuera con fines recreativos o medicinales. Eso significa que el cannabis terapéutico es ahora legal en 28 estados y el recreativo es legal en 8, incluyendo el estado más poblado de la nación: California. Un total de un cuarto de la población del país vive en un lugar donde los votantes han decidido que los adultos deben ser capaces de consumir cannabis de la misma manera que consumen alcohol.

Todos los estados que han legalizado el cannabis, van a ejercer mucha presión para no interrumpir la nueva liberalización.
— Mike Vitello, experto en derecho de la marihuana en la Universidad del Pacífico.

Otro factor sería el de la opinión pública sobre la marihuana, que va en la dirección opuesta a la prohibición. Mientras que los demócratas son generalmente más favorables a la legalización de la marihuana que los republicanos, los estados han abrazado la marihuana legal de alguna forma, a pesar de que las restrictivas leyes del gobierno federal clasifican al cannabis en la misma categoría que la heroína. El apoyo a la legalización total de la marihuana alcanzó un récord histórico del 60% en octubre, según un sondeo de opinión Gallup. Y las encuestas han registrado que el apoyo público a la marihuana medicinal es de casi el 90%.

El propio Trump ha declarado que apoya la regularización de la marihuana medicinal y que es competencia de los estados decidir si legalizan o no el cannabis.

Tanto el senador de Alabama Jeff Sessions, como el general jubilado John Kelly, ambos seleccionados por Trump para dirigir el Departamento de Seguridad Nacional, han criticado la legalización. Sessions, ha calificado la reforma de "un error trágico" y ha afirmado que "no es el tipo de cosa que debería legalizarse". Por su parte, Kelly ha dicho que la legalización envía señales confusas a otros países: "Parece que ya no nos preocupamos por las drogas" – llegó a comentar.

A pesar de tales declaraciones, la postura de Trump se aleja de la de los dos componentes de su equipo. Hace décadas, dijo que todas las drogas deben ser legalizadas, con el fin de disminuir las ganancias de los vendedores del mercado negro y utilizar el dinero de los impuestos que se obtendrían en educar a la gente sobre los peligros de las drogas. En una aparición de 2016 en Fox News, dijo acerca de la marihuana medicinal, "estoy a favor de ello al cien por cien". Después de un debate primario en Colorado en 2015, Trump también dijo: "Creo que debería ser una cuestión estatal, estado por estado".

Y es que el tema del cannabis no parece estar en la lista de prioridades del controvertido presidente.

Los defensores de la reforma han señalado un hecho indiscutible y es que Trump, casi nunca habla de la marihuana. En twitter, tiene cero menciones a la palabra marihuana en contraste con las más de 100 alusiones al término inmigración. “Él ha hablado de la reforma de las políticas federales en casi todos los aspectos posibles” comenta Mason Tvert del lobby pro cannabis: Marijuana Policy Project. “Sin embargo, nunca dijo que estuviera ansioso por cambiar la postura del gobierno hacia las leyes estatales de marihuana.” Si el nuevo presidente electo tratara de desmantelar el mercado potencial que tantos estados han decidido construir, se granjearía la oposición, no sólo de los votantes pro-marihuana, sino también la de los férreos liberales y otros que creen firmemente en los derechos de los estados.

 
Mason Tvert, Director de comunicaciones de Marijuana Policy Project.

Mason Tvert, Director de comunicaciones de Marijuana Policy Project.

 

Por otra parte, el hecho de emprender una guerra contra la legalización supondría un alto coste.

Las tácticas de desmantelamiento de la nueva realidad que la legislación pro cannabis ha creado, tendrían un impacto leve. El gobierno podría enviar cartas amenazantes a los propietarios que alquilan su espacio a los dispensarios de cannabis, por ejemplo, diciéndoles que desalojen a sus inquilinos o anunciándoles el embargo de sus bienes porque esas empresas están violando la Ley Federal de Sustancias Controladas. También podría enviar esas cartas a los reguladores estatales, diciéndoles que revoquen todas las licencias que han emitido a los productores, procesadores y minoristas. En caso de que esos estados no cumpliesen, el gobierno podría presentar una demanda alegando que la ley federal se superpone a los regímenes estatales.

Trump nunca dijo que estuviera ansioso por cambiar la postura del gobierno hacia las leyes estatales de marihuana.
— Mason Tvert. Director de comunicaciones de Marijuana Policy Project.

Sin embargo, muchas de las estrategias más usadas en la guerra contra las drogas, como las incursiones, requieren financiación, y el Congreso no está dispuesto a financiar este tipo de acciones. Los defensores de la marihuana esperan que las poderosas delegaciones del Congreso en lugares como California, cumplan con la voluntad de sus votantes y obstaculicen cualquier esfuerzo para financiar esta lucha.

Tienen razones para ser optimistas: incluso antes de las elecciones de 2016, los miembros del congreso demostraron estar dispuestos a usar el dinero como una herramienta para proteger la legalización, aprobando una enmienda al presupuesto que impidió al gobierno gastar dinero para procesar a pacientes de marihuana medicinal o Distribuidores que cumplían con las leyes estatales.

“Todos los estados que lo han legalizado, van a ejercer mucha presión para no interrumpir la nueva liberalización” dice Vitiello de la Universidad del Pacífico

Otra de las razones primordiales por las que Trump no se opondrá a la legalización es el hecho de que el negocio de la marihuana vale miles de millones de dólares actualmente y la perspectiva es que este valor vaya a continuar aumentando.

Si los mercados legales de marihuana desapareciesen mañana, supondría el cierre de centenares de pequeñas empresas y la pérdida de miles de empleos e inversiones. El mercado de la marihuana legal en Estados Unidos ya vale aproximadamente 7 mil millones de dólares y, según la firma de estudios de mercado ArcView, valdrá más de 20 mil millones en el año 2020. Mientras que muchos capitalistas de riesgo y corporaciones son todavía cautelosos a la hora de extender cheques debido a la prohibición, otros están demostrando ansiosos de aprovechar este nuevo mercado. Entre ellos está el multimillonario de Silicon Valley, cofundador de Pay Pal, Peter Thiel, quien ha apoyado a Trump durante la campaña.

Sumado a todos estos factores también encontramos el hecho de que el alcance de la autoridad del gobierno federal sobre estos asuntos resulta bastante confuso.

La Administración Obama emitió varios memorándums que esencialmente decían que si los estados defendían firmemente "un sistema regulatorio apropiadamente estricto" y protegían los intereses federales como mantener la marihuana fuera de las manos de los menores, el gobierno federal no interferiría. Eso nunca hizo que la marihuana fuera otra cosa que ilegal a los ojos del gobierno federal, y todas las tiendas de marihuana actualmente están violando la ley federal, pero se planteaba así la pregunta sobre cuánto poder tienen los federales para cerrar los mercados estatales.

Si la Administración Trump decide que quiere interferir, hay claras limitaciones, dice Kamin de la Universidad de Denver. El gobierno federal no puede exigir a los estados que prohíban la marihuana, ni puede obligar a los estados a hacer cumplir la ley federal.

Pese a que la Administración de Control de Drogas podría ir a cualquier estado y arrestar a cada propietario de un dispensario o Club Social de Cannabis, al menos en teoría, la policía estatal y local no tendría ninguna obligación legal clara de ayudar.

"Históricamente", dice Kamin, "el gobierno federal no es el principal impulsor de las leyes sobre drogas en este país, si no que siempre han sido los estados".

FUENTE: time.com