La odisea que supone crear una empresa nacional de Cannabis en Estados Unidos

  • Los emprendedores se enfrentan a numerosos obstáculos legales, diferentes en cada estado, mientras la marihuana continúa siendo ilegal bajo la ley federal.

  • Las compañías de cannabis no pueden abrir cuentas bancarias, usar tarjetas de crédito o deducir los gastos comerciales de sus impuestos federales.

  • Algunos estados exigen que los negocios de marihuana sean propiedad de los residentes del estado.


Para cualquier emprendedor, lograr expandir su negocio más allá de sus fronteras y conseguir que sus productos se conviertan en un referente a nivel nacional, es un sueño. Este reto se ha convertido en un auténtico desafío para los emprendedores de la industria de la marihuana en Estados Unidos ya que los productos que crean son ilegales bajo la ley federal. A su vez, los estados en los que está permitida la venta de cannabis tienen regulaciones complejas y en constante cambio que limitan y dificultan cualquier plan de expansión.  

La industria legal del cannabis está dominada por pequeñas empresas que operan a nivel estatal, por lo que las nuevas leyes aprobadas respecto a la planta, el día de las elecciones presidenciales, podrían suponer perspectivas importantes para los empresarios.
Las compañías capaces de averiguar cómo operar en varios estados, disponen de una oportunidad única de posicionarse como un referente en el país.

Las startups relacionadas con el mundo del cannabis recaudaron en Estados Unidos 213 millones de dólares a lo largo de 2015. Según Green Wave Advisors, una firma de investigación y asesoría financiera con sede en Nueva York, las ventas de productos de marihuana en Estados Unidos serán de 6.500 millones de dólares en 2016 y de unos 30.000 millones de dólares en 2021, en caso de que los productos derivados de la planta estén legalizados, de alguna forma, en los 50 estados del país. Una perspectiva más que probable, dada la conquista de libertades que el cannabis continúa llevando a cabo en toda América.

Pese a estos alentadores datos para los emprendedores en la industria, las leyes federales sobre sustancias controladas suponen un desafío en cuanto a la expansión de los productos ya que éstos no pueden cruzar las líneas estatales. Por ejemplo, un Brownie cocinado en Oregón, no puede ser vendido en Washington, aunque el producto es legal en ambos lugares.

A estas barreras legales para la expansión, hay que sumar las leyes únicas de envasado, distribución y comercialización de cada estado, así como los problemas de financiación. Algunos estados exigen que los negocios de marihuana sean propiedad de los residentes del estado, impidiendo la expansión nacional.

Debido a la juventud de la industria que aún está lejos de llegar a su proceso de madurez, la regulación se encuentra en un constante cambio, incluyendo las normativas que rigen los envases, las de producción alimentaria o las de gestión de la agricultura.

A raíz de la legislación federal, las compañías de marihuana no pueden abrir cuentas bancarias, ni usar tarjetas de crédito, ni pueden deducir los gastos comerciales de sus impuestos federales. Las cajas fuertes gigantes llenas de dinero en efectivo y los coches blindados son lo habitual en el negocio.

Muchas empresas en la industria de la marihuana han sido fundadas por aficionados a los productos con poca o ninguna experiencia comercial. A medida que la legalización se extiende, el mercado está atrayendo rápidamente a más profesionales de los negocios. Un ejemplo de ello son Smith y Keber, los fundadores de Dixie Brands,  quienes decidieron aunar sus fuerzas y su experiencia en finanzas corporativas, mercadotecnia y administración.

Tripp Keber y Chuck Smith, los fundadores de Dixie Brands. Foto de Ryan David para The New York Times.

Tripp Keber y Chuck Smith, los fundadores de Dixie Brands. Foto de Ryan David para The New York Times.

Dixie Brands, es una empresa de Denver fundada hace siete años que fabrica, productos elaborados con cannabis. Algunos de los más conocidos son sus bebidas embotelladas con THC (el ingrediente psicoactivo de la marihuana), gotas, chocolates o lociones tópicas. Todos los artículos se venden en tiendas recreativas autorizadas y en dispensarios de marihuana medicinal. Entre los productos más vendidos de la compañía figuran las grajeas comestibles llamadas "Despertar" y "Relajantes" que contienen cinco miligramos de THC (media porción). La mayor parte de los ingresos de la compañía proviene de Colorado.

Elixir de la marca Dixie con cuentagotas.

Elixir de la marca Dixie con cuentagotas.

Smith y Keber tienen como objetivo sortear todos los obstáculos y convertirse en una de las primeras empresas en la industria en tener presencia a nivel nacional. Para ello han estado tomando medidas con el fin de estar a la vanguardia del creciente mercado, un objetivo que no ha sido fácil de lograr.

Cuando recientemente Colorado obligó a que todos los productos alimenticios realizados a partir de Cannabis, fueran marcados con un símbolo estampado con las siglas THC, la compañía se vio obligada a modificar todos los moldes nuevos para sus chocolates y renunciar a su producto ‘Dixie Roll’ porque no podía ser estampado eficientemente.

La expansión más allá de Colorado ha necesitado de toda su creatividad. Hace dos años, en su primer movimiento fuera del estado, la pareja encontró un socio de licencia para producir productos Dixie en California. Después de un año, los fundadores decidieron adoptar un enfoque más práctico.

"Nuestro socio quería fabricar productos de otras compañías, nosotros queríamos enfocarnos más hacia la calidad absoluta y la consistencia", afirma Smith. "Para tener un control legal, financiero y operacional total, decidimos que tendríamos que controlar las instalaciones de fabricación y distribución en cualquier estado al que nos expandiéramos".

Para lograrlo, Smith tuvo que ingeniárselas con el fin de encontrar una manera de trabajar dentro de las regulaciones que exigen que los dueños de los negocios de marihuana sean residentes del estado. Decidió que Dixie Brands sería dueño y controlaría cualquier aspecto que no "tocara la planta" y de este modo no estaría sujeto a las regulaciones de propiedad locales. Un socio local cultivaría y procesaría la marihuana, pero sólo para Dixie Brands, y sólo bajo las estrictas instrucciones de la compañía.

Dixie Brands proporcionará todas las materias primas y envases y los servicios de contabilidad, marketing y servicios legales. El socio estatal será dueño de la propia marihuana y empleará al personal que trabaja con las plantas de cannabis, concentrados, productos terminados y similares. Esto permitirá que Dixie controle el negocio mientras que mantiene una separación clara del aspecto federalmente ilegal de él. Esa división también protege a sus inversionistas y da a la compañía la flexibilidad de reaccionar a las regulaciones estatales y federales cambiantes.

Colocación de pegatinas de regulación en los envases de Dixie. Foto de Ryan David para The New York Times.

Colocación de pegatinas de regulación en los envases de Dixie. Foto de Ryan David para The New York Times.

Queremos tener el más alto nivel de consistencia precisa y control de calidad, por lo que seguimos las reglas de Colorado, incluso en estados que son menos estrictos.
— Dixie Brands

Colorado tiene los requisitos de envasado más estrictos. La compañía sigue estas directrices en todos los estados en los que opera, aunque no sea exigido por ley. "Si es lo suficientemente seguro para Colorado, funcionará para los otros estados", asegura Smith añadiendo: "Queremos tener el más alto nivel de consistencia precisa y control de calidad, por lo que seguimos las reglas de Colorado, incluso en estados que son menos estrictos".

Muy pocas marcas han llegado a varios estados ante la complicada legislación estatal dentro de la fragmentada industria legal de la marihuana, por lo que la evolución de Dixie Brands está siendo observada muy de cerca.

Muchos emprendedores de la industria del cannabis soñaban con que la demócrata Hillary Clinton llegara a la victoria, lo que hubiese supuesto un triunfo aún más contundente de la reciente legalización de la marihuana en los estados que aprobaron sus resoluciones. Ahora, están esperando señales de cuál será la postura del polémico Trump respecto al cannabis y qué posibilidades reales de expansión tendrá la industria.

Pese a que el controvertido nuevo presidente se ha mostrado a favor de la marihuana medicinal en alguna ocasión, el nombramiento del anti legalización Jeff Sessions como fiscal general, puede suponer una nueva piedra en el camino hacia la libertad del cannabis.

 

Fuente: The New York Times.