¿Puede el cannabis ayudar a combatir las enfermedades de nuestras mascotas?

  • Existen numerosos casos en los que animales de compañía han experimentado una notable mejoría después de que sus dolencias fueran tratadas con CBD.

  • Al igual que los humanos, un sinfín de animales también poseen receptores que reaccionan a la marihuana y ayudan a sobrellevar el dolor.

  • La prohibición de la sustancia a nivel federal, ha dificultado el avance de la investigación en este campo.

 

Debido al conocimiento sobre las propiedades beneficiosas del cannabis para tratar diversas enfermedades, el uso de la marihuana medicinal para las personas es una realidad en multitud de países del mundo. Gracias a los beneficios experimentados, muchas son las voces que se han alzado, pidiendo más información sobre los efectos que, las sustancias obtenidas a partir de la planta, pueden tener sobre las dolencias de los animales.

Y es que cada vez aumenta más el número de dueños de mascotas que están recurriendo a los productos a base de cannabis para ayudar a sus animales con ansiedad, artritis, convulsiones, epilepsia, cáncer y otras enfermedades.

Al igual que los humanos, muchos animales como perros, gatos, monos, cerdos, etc. tienen la particularidad de poseer receptores cannabinoides en su organismo. Se trata de unas proteínas de membrana celular que reaccionan ante la marihuana, y que ayudan a los animales a sobrellevar mejor el dolor cuando el estadio de sus enfermedades es muy avanzado.

Julianna Carella: CEO de 'Auntie Dolores'. Foto de Ben Lin.

Julianna Carella: CEO de 'Auntie Dolores'. Foto de Ben Lin.

Una pionera en el mercado de productos de cannabis para mascotas es ‘Auntie Dolores’, una empresa de Oakland que comenzó fabricando comestibles a partir de la planta para las personas. En 2013, la empresa lanzó ‘Treatibles’, comestibles para animales de compañía creados a partir de menta de cáñamo con sabor a arándanos y calabazas, en forma de huesos de perro, que se venden en tiendas de animales, dispensarios y a través de su web.  

“Nuestro producto proporciona una ayuda para animales con un amplio espectro de condiciones y facilita la calma y el equilibrio”. “Estamos profundamente comprometidos con los altos estándares de calidad y la creación de deliciosos productos nutritivos.” Explican en la página web.

A diferencia de los comestibles humanos que comercializa, la versión para mascotas contiene tan sólo una pequeña fracción de THC, el ingrediente psicoactivo en el cannabis, explicaba la CEO Julianna Carella. Su ingrediente principal es CBD, un compuesto cannabinoide no psicoactivo en el cáñamo que ofrece alivio de la ansiedad y el dolor.

La idea de los productos para animales domésticos surgió después de que los clientes comenzaran a preguntar si era aceptable dar sus propios comestibles a sus perros para la artritis. Sin embargo, no lo es, ya que las dosis concentradas de THC pueden ser tóxicas en los animales. Carella decidió entonces crear un producto para los animales con el fin de que la gente no proporcionara a sus mascotas comestibles humanos que podían suponer un riesgo para los animales.

Los treatibles para mascotas.

Los treatibles para mascotas.

La legislación federal sin embargo, no ha aprobado el uso del cannabis en animales, y ha enviado cartas de advertencia a los productores que prometen beneficios en su salud.  El CBD se encuentra también en el cáñamo, que si puede ser legalmente importado y vendido en Estados Unidos. La mayoría de las empresas que se dedican a crear estos comestibles aprovechan esta laguna legal.

Incluso en estados como California que tienen leyes médicas y / o recreativas de marihuana, la legalidad se basa en los seres humanos, no en los animales. Los veterinarios no pueden escribir recetas para el aceite de cannabis.

El dueño de la mascota tiene que tener su propia tarjeta de marihuana medicinal para comprar CBD, un requisito que no ha cambiado tras la aprobación de la proposición 64 de California, que legalizaba la marihuana de uso recreativo.

Las prohibiciones llevan años frenando este tipo de investigaciones en el ámbito de los animales de compañía. Como resultado, no existen evidencias científicas sobre la efectividad de las galletas para mascotas, píldoras, tinturas, aceites y otros productos. Sin embargo, a raíz de las pruebas anecdóticas, sobre todo con animales ancianos o muy enfermos, y de la aprobación de la 64 en California, cada vez hay más gente predispuesta a tratar las dolencias de sus mascotas a través de estos productos.  

Kaity Evans, una cuidadora de mascotas en Oakland, aseguraba que proporciona CBD a su perro Ziggy para la artritis que sufre. El Gran Danés de 11 años de edad, arrastraba sus patas traseras por el suelo, arañando y dañando sus almohadillas. "A raíz del tratamiento está levantando los pies cuando camina y generalmente parece sentirse mejor", "Definitivamente algo está cambiando” aseguraba.

Marianne Hockenberry trató con cannabis a Lucius, su mezcla de pit bull de 13 años, que padece sordera, tiene dificultades de visión y sufre incontinencia.  Hockenberry asegura haber notado una notable mejoría. "Tengo un perro más joven y Lucius acaba de empezar a jugar y correr con él, algo que no había visto en seis meses", comentaba Marianne.

Lisa Mastramico, de Long Beach, California, dijo a The New York Times que el cannabis ha hecho maravillas con Kitty, su gato artrítico de 12 años de edad. El felino solía pasar todo el día escondido en el armario, pero después de que su dueña recibiera una tarjeta de marihuana medicinal, compró un par de tinturas a base de CBD para mascotas. “Kitty ha tenido un cambio milagroso. Cuando le administro el comestible, ella sale y se socializa, quiere estar en mi regazo, quiere ser acariciada. Es una diferencia muy notable”. Afirmaba Mastramico.

Uno de los grandes precursores  del tratamiento de mascotas con productos obtenidos a partir del cannabis es sin duda el ya fallecido Douglas Kramer, más conocido como ‘Vet Gurú’ o El Veterinario Gurú. Defensor de la medicina alternativa para animales, Kramer, poniendo en juego su carrera profesional, fue descubriendo a través de su consulta las propiedades medicinales del cannabis en las mascotas, cuyas dolencias, no tenían ninguna solución médica o sus perspectivas de progresar eran prácticamente nulas.

Añadiendo al CBD una tintura de glicerina en el agua o la comida de la mascota, en una dosis muy precisa, el veterinario consiguió reducir el dolor y aumentar el apetito de su propio husky, afectado con un cáncer terminal. Pronto se convirtió en el primer veterinario al que se le concedía la licencia para tratar animales con cannabis.

Kramer explicaba de este modo su postura favorable a la investigación con cannabis en animales: "Me niego a condenar a mis pacientes a una existencia miserable solo por la preocupación sobre lo que puede o no puede sucederme a mí como consecuencia de mis acciones. Mi libertad de expresión está claramente protegida por la Primera Enmienda a la Constitución. Esta es una cuestión de bienestar animal, simple y llanamente. Permanecer en silencio representaría una clara violación del juramento del veterinario que realicé cuando fui admitido en esta profesión ".

El veterinario Douglas Kramer con uno de sus pacientes.

El veterinario Douglas Kramer con uno de sus pacientes.

Me niego a condenar a mis pacientes a una existencia miserable solo por la preocupación sobre lo que puede o no puede sucederme a mí como consecuencia de mis acciones.
— Douglas Kramer

“Necesitamos investigar más la marihuana para determinar si los informes de casos que estoy escuchando son verdaderos o si hay un efecto placebo en el tratamiento. También necesitamos saber cuáles son los riesgos " explicaba Kramer.

La normativa de la Junta Médica Veterinaria de California advierte de que la prescripción o recomendación de cualquier cannabis a los animales va en contra de la ley, lo que significa que cualquier persona que lleve a cabo estas prácticas corre el riesgo de perder su licencia.

Maureen Dorsey, veterinaria del Hospital Veterinario de Oakland, está preocupada por la ausencia de datos que respalden las afirmaciones de los fabricantes: "En mi comunidad veterinaria, tenemos discusiones sobre lo que está ocurriendo", afirma Dorsey, "pero no tenemos información sobre la eficacia, la dosis o el contenido de estos productos, y nadie está autorizado para llevar a cabo una investigación porque la planta es aún federalmente ilegal".